Farmacéuticos Comunitarios. 10(Suplemento 1):249

Proyecto ‘Osteoporosis y farmacia comunitaria’: hábitos alimentarios y actividad física en pacientes con osteoporosis

López-Anguas Sánchez C1, Marhuenda Hernández J2, Villaño Valencia D2, Zafrilla Rentero P2, Cerdá Martínez-Pujalte B2
1. Farmacéutica comunitaria. 2. Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).
López-Anguas C, Marhuenda J, Villaño D, Zafrilla P, Cerdá B. Proyecto ‘Osteoporosis y farmacia comunitaria’: hábitos alimentarios y actividad física en pacientes con osteoporosis. Farmacéuticos Comunitarios. 10(Suplemento 1):249
Resumen: 

OBJETIVOS: determinar los hábitos alimentarios y grado de ejercicio físico en pacientes con osteoporosis tratados con bifosfonatos de administración oral para poder hacer una intervención farmacéutica que ayude a evitar la progresión de la enfermedad.

MATERIAL Y MÉTODOS: estudio observacional transversal prospectivo realizado en farmacia comunitaria. Participaron 100 pacientes sanos mayores de 18 años que estaban en tratamiento con bifosfonatos. RESULTADOS: los resultados del estudio mostraron un buen consumo de vitaminas del grupo B, vitamina A y de vitamina D. Estos resultados comprenden un consumo de pescado del 62% de la población, siendo el consumo de pescado azul del 45%. En cuanto a la carne roja, un 32% de los voluntarios la consumen al menos una vez por semana, mientras el 50% no la consumen de forma regular. Por otro lado, el consumo de lácteos preferido es semi o completamente desnatado. En cuanto al consumo de folatos y vitamina K, los resultados fueron satisfactorios. El consumo de frutas y verduras, sobre todo aquellas de hoja verde (como brócoli o espinacas) fue muy satisfactorio. El 40% de la muestra consume de forma diaria (4 o más veces) este tipo de verduras. Igualmente, el consumo de licopeno (el cual ayuda contra la instauración de un estado oxidativo) fue abundante, sobre todo con el consumo de pimiento (50% lo consume de forma diaria) y tomate (68% lo consume de manera diaria). Los hábitos tóxicos como el alcohol u otros limitados como el de café, también fueron muy satisfactorios. Únicamente el 52% de los voluntarios consumía entre 1-2 tazas de café al día (alejado del máximo recomendado para osteoporosis que son 4 tazas), mientras que el 92% nunca consumía bebidas alcohólicas. La falta de ejercicio físico supone también una disminución en la densidad mineral ósea. El ejercicio físico que realiza nuestra muestra poblacional es un valor mejorable, siendo el 48% el caminar o subir y bajar escaleras todos los días. En cuanto al tipo de ejercicio físico que practicaban, caminar fue una de las actividades mayoritarias.

CONCLUSIONES: pese a que España es uno de los mayores consumidores regulares de alcohol, la muestra poblacional demuestra un consumo moderado de alcohol. Igualmente, los conocimientos sobre alimentación de la muestra son correctos pero la implementación de estos conocimientos necesita mejorar, así como la frecuencia de ejercicio físico. Por otro lado, el consumo de lácteos semi o desnatado es muy frecuente, lo que ayudará a controlar el peso de la muestra y por tanto reducir el estrés sobre las articulaciones y el tejido óseo. Sería recomendable conocer la frecuencia de consumo de estos lácteos para poder determinar, junto con el ejercicio físico, el riesgo de fractura y aparición de osteoporosis.