Introducción
La prevención del cáncer de piel es una prioridad de la salud pública debido a su alta incidencia y su capacidad para causar morbilidad y mortalidad significativa. El cáncer de piel, que incluye el melanoma y los cánceres no melanoma como el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas, es una de las formas más comunes de cáncer en todo el mundo [1]. La prevención primaria se centra en educar a los pacientes sobre los factores de riesgo, como la exposición excesiva al sol y el uso de camas de bronceado, y en promover prácticas de fotoprotección, incluyendo el uso de protector solar y ropa protectora. Sin embargo, la prevención secundaria, se enfoca en la detección precoz de la enfermedad para permitir un tratamiento temprano y mejorar los resultados de salud [2]. Campañas de prevención secundaria en farmacias comunitarias han demostrado ser eficaces en la identificación temprana de melanomas y cáncer no melanoma, como el realizado en un estudio en Noruega, las revisiones realizadas en farmacias identificaron el 4.1% de los casos de melanoma registrados en el país en 2014, con una alta satisfacción del paciente y aceptación del servicio [3].
Las nuevas tecnologías, como la dermatoscopia y las aplicaciones móviles de captura de imágenes, están revolucionando la capacidad de los profesionales de la salud para identificar y evaluar lesiones sospechosas de manera eficiente y precisa. Los farmacéuticos, en muchos casos suponen el primer contacto de los pacientes con el sistema sanitario, con la capacitación adecuada y el acceso a herramientas tecnológicas avanzadas, pueden identificar lesiones sospechosas y facilitar una rápida derivación a dermatólogos para una evaluación más detallada [4].
El presente estudio busca evaluar la efectividad de un programa de detección precoz del cáncer de piel implementado en una farmacia comunitaria. A través de la identificación temprana de lesiones sospechosas y la colaboración con dermatólogos, se espera mejorar los resultados de los pacientes y optimizar el uso de los recursos sanitarios. Este enfoque puede contribuir significativamente a la estrategia de salud pública para el control del cáncer de piel, demostrando el potencial de las farmacias comunitarias en la prevención secundaria de esta enfermedad.
Objetivos
- Detectar de manera precoz el melanoma y cáncer de piel no melanoma en pacientes que visitan la farmacia comunitaria.
- Acercar el paciente al dermatólogo a través de la farmacia comunitaria.
- Optimizar el uso de recursos y mejorar la planificación y gestión sanitaria.
Material y métodos
Este estudio observacional transversal se llevó a cabo en una farmacia comunitaria entre junio de 2018 y septiembre de 2023. La población objetivo incluyó a cualquier paciente mayor de edad preocupado por alguna lesión, lunar o mancha en la piel. Estos pacientes eran captados en el momento del servicio de dispensación o de indicación farmacéutica y derivados a la Zona de Atención Personalizada (ZAP) de la farmacia para la correcta realización del servicio.
Tras aceptar el consentimiento informado por escrito (anexo 1), se pasó a realizar una breve entrevista (anexo 2) en las que se recogía antecedentes de cáncer de piel, cuáles eran sus hábitos con relación a su exposición solar, motivo de la consulta, tipos de cambio observados en la lesión, sintomatología, tiempo de evolución, diámetro de la lesión a consultar y localización.
A continuación, se tomaron dos fotos de la lesión sospechosa: una a tamaño real y otra utilizando un dermatoscopio acoplado a un dispositivo móvil. Estas imágenes junto con la entrevista se enviaron electrónicamente a un servicio de dermatología a través de una plataforma que pone a nuestra disposición Bidafarma®, a través de su servicio Telederma®. En un periodo de 24-48 horas se nos proporcionó un diagnóstico preliminar realizado por un equipo de dermatólogos del Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz.
Resultados
Durante el período del estudio, que abarcó desde junio de 2018 hasta septiembre de 2023, se registraron un total de 41 pacientes que presentaron preocupación por alguna lesión cutánea, lunar o mancha. De los 41 pacientes evaluados:
- El 51% eran hombres.
- El 54% tenía más de 50 años, el 34 % se encontraba en la franja de edad 20-49 años, y el 12 % menos de 20 años.
En los 41 pacientes, se identificó que 22 individuos, aproximadamente el 54 % (Figura 1) presentaban lesiones benignas que no requerían intervenciónn médica inmediata. Este hallazgo permitió proporcionar tranquilidad a estos pacientes, evitar consultas innecesarias con dermatólogos y optimizar el uso de los recursos sanitarios.

Figura 1. Gráfica de casos diagnosticado por el dermatólogo
En contraste, 19 pacientes (aproximadamente el 46 %) presentaron lesiones sospechosas de cáncer que requerían una evaluación más detallada por parte de un dermatólogo. Dentro de este grupo, el 63 % tenía más de 60 años. Las lesiones fueron clasificadas como sospechosas, con un 7% consideradas dudosas y un 39 % identificadas como situaciones precancerosas, cáncer de melanoma y cáncer no melanoma. Estos diagnósticos fueron realizados de manera precisa utilizando las imágenes y datos proporcionados inicialmente. Todos estos casos fueron derivados al servicio de dermatología para un diagnóstico más preciso y, en su caso, la implementación de un tratamiento temprano.
Más del 85% de los casos derivados al médico, su diagnóstico fue certero tan sólo con las imágenes enviadas al servicio de dermatología.
Discusión
Los resultados de este estudio subrayan la eficacia de implementar programas de detección precoz del cáncer de piel en farmacias comunitarias. La identificación de lesiones benignas en el 54% de los casos permitió tranquilizar a los pacientes y se podría optimizar los recursos sanitarios al evitar consultas innecesarias con dermatólogos. Este hallazgo refuerza la importancia de la prevención secundaria en la atención primaria y subraya el papel fundamental de las farmacias en la gestión de salud pública.
La detección de lesiones sospechosas en el 46% de los pacientes y su posterior derivación para evaluación más detallada destaca la capacidad de las farmacias para actuar como puntos de detección iniciales eficaces. La alta tasa de precisión diagnóstica (más del 85%) basada en las imágenes enviadas sugiere que este enfoque no solo es práctico sino también confiable. El uso de tecnologías avanzadas como la dermatoscopia y las aplicaciones móviles de captura de imágenes facilitó diagnósticos preliminares precisos, lo que fue crucial para una rápida intervención médica. La colaboración interdisciplinaria entre farmacéuticos y dermatólogos demostró ser un componente clave en el éxito del programa, permitiendo una comunicación rápida y efectiva y mejorando la eficiencia del sistema sanitario.
Los elevados costes del diagnóstico del melanoma cutáneo en estadio avanzado evidencian la necesidad de promocionar la prevención primaria y los programas de detección precoz. En un estudio descriptivo de costes en melanoma cutáneo de diferentes estadios [5], evidencian un incremento de estos según aumenta el estadio de diagnóstico de la enfermedad. Las diferencias de costes más extremas entre pacientes, comparando entre los pacientes de mejor pronóstico al diagnóstico y los de peor, pueden llegar a ser hasta de 52 veces [5] . En este sentido, la posibilidad de consultar en la farmacia resultó ser un factor decisivo en nuestro programa, facilitando la identificación temprana de lesiones sospechosas. Esta accesibilidad contribuyó a una intervención más oportuna, lo que incrementó las posibilidades de un tratamiento exitoso y redujo la incidencia de complicaciones graves, con el consiguiente posible impacto positivo en la reducción de costes. Pero para ello sería necesario realizar un estudio específico para evaluar en profundidad el impacto de esta intervención en la reducción de costes, complementando así los hallazgos de nuestro análisis
Sin embargo, el estudio presenta ciertas limitaciones, como el tamaño reducido de la muestra y su enfoque en una sola farmacia comunitaria. Estas limitaciones pueden afectar la generalización de los resultados. Para validar estos hallazgos, se recomienda realizar estudios futuros con muestras más amplias y diversas, incluyendo múltiples farmacias comunitarias, para obtener una visión más completa y generalizable de la efectividad de este enfoque.
Conclusiones
El presente estudio demuestra que las farmacias comunitarias pueden desempeñar un papel crucial en la prevención secundaria del cáncer de piel. Los principales hallazgos son:
- Eficiencia en la Detección Precoz: La identificación temprana de lesiones sospechosas permitió una rápida intervención médica, mejorando las perspectivas de salud de los pacientes.
- Optimización de Recursos Sanitarios: La detección de lesiones benignas en más de la mitad de los pacientes ayudó a evitar consultas innecesarias, y con ello se podría optimizar el uso de recursos sanitarios.
- Colaboración Interdisciplinar: La colaboración efectiva entre farmacéuticos y dermatólogos facilitó diagnósticos precisos y rápidos, destacando la importancia de la integración de servicios en la atención sanitaria.
- Uso de Tecnología Avanzada: La utilización de dermatoscopia y aplicaciones móviles de captura de imágenes fue fundamental para la precisión diagnóstica y la eficiencia del programa.
Aunque el estudio presenta ciertas limitaciones, los resultados son prometedores y sugieren que las farmacias comunitarias pueden ser actores importantes en la estrategia de prevención secundaria del cáncer de piel.
Este modelo integrado y centrado en el paciente no solo beneficia a estos, sino que también contribuye a la eficiencia y sostenibilidad del sistema de salud en general. Se recomienda realizar estudios futuros con muestras más amplias y diseñados para cuantificar la optimización de los recursos, validar y ampliar estos hallazgos.
Agradecimientos
Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a la cooperativa farmacéutica Bidafarma®, especialmente a Concha Ramos, directora del servicio Telederma®, por su apoyo y colaboración invaluables en la implementación de este estudio. Asimismo, agradecemos al equipo de dermatólogos del Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, y en particular al Dr. José Bernabeu, por su dedicación y profesionalismo en el diagnóstico y manejo de las lesiones cutáneas de los pacientes. Este proyecto no habría sido posible sin su compromiso y experiencia, que han sido fundamentales para el éxito de nuestro programa de detección precoz del cáncer de piel en la farmacia comunitaria.
Referencias
1. World Health Organization. Radiation: Ultraviolet (UV) radiation and skin cancer. [Internet]. 2017 Oct 16 [citado 2024 Aug 2]. Disponible en: https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/radiation-ultraviolet-(uv)-radiation-and-skin-cancer.
2. Gil N, Hernández E, Contreras J. El impacto de la prevención primaria y secundaria en la disminución del cáncer de piel. Rev CES Salud Pública. 2016; 7 (2) Disponible en https://revistas.ces.edu.co/index.php/ces_salud_publica/article/view/3559/2688.
3. Kjome R, Wright D, Bjaaen A, Garstad K, Valeur M. Dermatological cancer screening: Evaluation of a new community pharmacy service. Res Social Adm Pharm. 2017;13(6):1214-1217. DOI 10.1016/j.sapharm.2016.12.001
4. Alonso-Belmonte C, Montero-Vilchez T, Arias-Santiago S, Buendía-Eisman A. Situación actual de la prevención del cáncer de piel: una revisión sistemática. Actas Dermosifiliogr. 2022 Sep;113(8):781-791. doi: 10.1016/j.ad.2022.04.015.
5. Serra-Arbeloa P, Rabines-Juárez ÁO, Álvarez-Ruiz MS, Guillén-Grima F. Estudio descriptivo de costes en melanoma cutáneo de diferentes estadios. Actas Dermosifiliogr. 2017;108(3):229-36. DOI: 10.1016/j.ad.2016.09.010.
ANEXOS
Anexo 1. Contratación del servicio y consentimiento informado

Anexo 2. Recogida de datos
